La muerte es un suceso inevitable. Damen Hathaway.

jueves, 7 de abril de 2011

9. Decepción amorosa

"Eres una de ellos", la frase seguía rondando por la cabeza de Camira cuando despertó en su cama al día siguiente.
Abrió los ojos y los volvió a cerrar. Un mareo la hizo quedarse recostada en la cama. Se dio cuenta de que le dolía la cabeza.
Tocaron la puerta dos veces y Camira sólo pudo gritar que pasara. La puerta se abrió haciendo un ruido débil y Gio se dejó ver.
El ambiente se sentía tenso entre ellos desde la tarde anterior, cuando Camira le gritó que la dejara sola un momento en su cara aun cuando él lo único que quería era mantenerla a salvo. Él se había molesto, pero no se había ido hasta ya avanzada la noche, se había quedado a oír sus sollozos detrás de la puerta, a cuidarla...
-Gio... -empezó.
-El señor Damen quiere verte -la interrumpió. Estaba molesto aún.
Camira suspiró y olvidó su dolor de cabeza y mareos por un instante mientras bajaba de la cama y se ponía de pie, con los ojos de Gio sobre ella. Un error, por supuesto. El dolor y el mareo vinieron al segundo y se tambaleó y estuvo a punto de caer antes de que unos fuertes brazos la sostuvieran. Levantó la vista y, aun con el cabello tapándole el rostro, Gio vio sus hermosos ojos cafés.
Entonces Camira empezó a llorar desconsoladamente. Gio se removió por dentro y la acercó a su pecho, escondiéndola del mundo, queriendo que nadie la hiciera sufrir.

Para cuando abrió los ojos, ya eran las seis de la tarde. No podía creer que había dormido tanto.
Intentó levantarse pero un brazo gentil la detuvo.
-No, quédate en la cama -le ordenó y ella obedeció a Gio sin chistar.
-¿He dormido todo el día? -preguntó y de pronto recordó algo importante-. ¡Damen! ¡Damen! ¡Dijiste que tenía que ver a Damen!
Se incorporó rápidamente en la cama y un mareo la asaltó.
-¡Ahh! -gritó y se llevó las manos a la cabeza.
-¡Camira! Te dije que te quedaras en la cama -la reprendió mientras rodeaba la cama con un vaso con agua en la mano.
-Bien. Ok.
Se recostó de nuevo en la cama y Gio le tendió el vaso.
-Tómalo.
-¿Qué es? -preguntó Camira desconfiada ante el líquido verdoso dentro del vaso.
-Te quitará los mareos y el dolor de cabeza que seguramente ha regresado -dijo paciente, pero su tono aún demostraba que seguía enojado.
Camira asintió aún un poco indecisa.
-No es nada malo. Creéme -le aseguró Gio.
Y cuando Camira levantó la mirada y lo vio a los ojos, supo al segundo que decía la verdad y rápido regresó la vista al vaso para no enterarse de más cosas que de seguro no quería saber.
Tomó una honda bocanada de aire y se llevó el vaso a los labios, vertiendo el líquido en su boca y cerrando los ojos. Los abrió otra vez cuando ya lo había sentido pasar por su garganta. Se encontró con que repentinamente se sentía muchísimo mejor.
Camira sonrió.
-No estuvo tan mal -dijo evitando sus ojos, no porque no quisiese verlos, sino porque no quería invadir su intimidad.
Se escucharon dos golpes en la puerta y ésta se abrió sin más.
-Me alegro de que hayas despertado, Camira -dijo Damen con una sonrisa sincera.
-Los dejo a solas -anunció Gio yendo hacia la puerta y saliendo de la habitación, sintiendo la mirada de Camira puesta en él mientras se iba y sabiendo que el señor Damen miraba cómo ella lo veía a él. En lugar de molestarse, una sonrisa apareció en su rostro. Que Camira lo mirase por lo menos, le satisfacía enormemente, aunque no sabía exactamente por qué.
-Veo que te has recuperado -dijo Damen cuando Gio se marchó.
Camira borró la sonrisa de su cara y le miró a los ojos.
-¿Quieres verlo tú misma? -preguntó él demasiado tarde. Era una pregunta que estaba de más, como si estuviese dando su consentimiento cuando Camira estaba lejos de necesitarlo para ver en su interior.

Los recuerdos de Damen eran confusos. Venían como los pasillos de un laberinto y giraban vertiginosamente. Camira dudó si podría encontrar el que necesitaba.
Uno en especial, que no era el que buscaba, captó su atención así que dejó que su mente se adentrara en él.
Leo y Damen estabba en una habitación parecida a una biblioteca, con un escritorio en el centro y detrás de ésta, un gran ventanal tapado con unas cortinas color jade. Leo lucía igual que como lo recordaba, joven, fuerte, guapo; mientras que Damen parecía tener menos años que en el presente.
Damen comenzó a hablar y Camira tuvo que hacer un esfuerzo por escuchar lo que decía.
-... protección. Está sola en el mundo. Fue un error dejar ir a Marissa, debí suponer que irían por ambas. Es algo que me lamentaré por siempre.
Leo asintió con el entrecejo fruncido.
-Quería pedirte que la cuidaras. Sabes que no puedo salir de aquí.
Leo volvió a asentir.
-Por los viejos tiempos, Damen. Yo la cuidaré -aceptó Leo finalmente.

Algo dentro de Camira se partió en dos. No creía que fuese su corazón puesto que no creía más en el amor, al menos no después de haber sabido que Leo no había estado siempre con ella, no después de ver que Damen lo había mandado para que cuidara de ella.
Sus ojos se cristalizaron y un nudo se alojó en el fondo de su garganta. Sin embargo, se las arregló para preguntar un débil "¿por qué?".
Damen la miró sin comprender.
-¿Qué cosa? -quiso saber.
-¿¡Por qué tuviste que mandar a Leo para que me cuidase!? -le gritó.
-¿Qué sucede? -dijo Gio abriendo la puerta y entrando al interior de la habitación-. Escuché los gritos y... -calló cuando vio a Camira pasar a su lado, corriendo y llorando. Sin duda alguna, decidió seguirla.
-Gio -lo llamó Damen-. Déjala, deja que se tranquilice un momento.
Gio estuvo a punto de ignorar la orden pero recordó que quien se la había dado había sido el señor Damen y era de la hija de él de quien estaban hablando así que, aunque no quisiese, se quedó en la habitación a esperar que Camira regresase.
Soltó un suspiro de frustración cuando una pregunta cruzó su mente.
"¿Y si no volvía?", pensó.

3 comentarios:

  1. Una niña de trece años cuyos únicos conocimientos se llaman soledad, desesperación, miedo, dolor…
    Hasta que un día su vida da un giro de 180º. Se adentrará en un mundo de fantasía, aventura y magia, pero sobre todo en el maravilloso mundo del amor.
    Mucha gente se ha sumergido ya en el mundo de Yarah, mundo creado a partir de un maravilloso sueño. Uno de esos de los que jamás despertarías.
    Si quieres leerlo, puedes hacerlo en mi blog http://yarahaguayfuego.blogspot.com/ Si es así espero que te guste y me des tu opinión. Gracias por tu atención.

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  2. holaa me gusta mucho tu bloog!
    estoy leyendo tu nove!! =)
    pasas por mi blog? porfaaa
    sigue asi!
    besooos!

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  3. Hola A.J! :)
    Sorry x no pasarme antes pero ksi ni he tenido tiempo de respirar! :/
    Me encantaaa el capii!!!
    Amo a Gio, es tan tierno y lindo! <3
    No puedo creer q Leo haya ido a cuidar a Camira xq Damen se lo haya pedido!
    Pobre Camira! :(
    Me gustó muchisisimooo el capii! Tienes que publicar pronto! *.*
    Sigue escribiendo así de genial! ^^
    Publik Pronto
    KiSsEs, DaNy

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